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El pasado y su efecto en tu relación de pareja

El pasado y su efecto en tu relación de pareja 1280 720 celina

El pasado afecta a tus relaciones de muchas maneras.

No es fácil construir una relación sana con alguien cuando arrastras heridas no cerradas e inseguridades de un pasado no resuelto.

Las heridas comunes que afectan a las relaciones adultas provienen de haberse criado en un hogar disfuncional.

¿Qué es una familia disfuncional?

Es una familia que no llega a cubrir las necesidades de los niños, porque los padres atraviesan situaciones problemáticas que no llegan a resolverse.

Esto puede incluir: 

  • un padre/madre que niega tu realidad
  • un padre/madre infiel, ver a un padre abusar de alcohol/droga mientras que el otro padre niega o ignora esto
  • tener un padre con una enfermedad crónica en el que no se reconoce la enfermedad
  • experimentar una un hecho hiriente  y que se te diga que «no es para tanto»
  • no ser visto u oído emocionalmente
  • tener un padre/madre que vive a través de ti, se desvive por ti, diciéndote que ha sacrificado su vida por ti
  • que te digan (directa o indirectamente) que no puedes o no debes sentir ciertas emociones
  • tener un padre que compensa en exceso lo que sentía que faltaba en su propia infancia

Las familias disfuncionales tienen las siguientes características:

  • son caóticas e impredecibles
  • los miembros familiares no se apoyan entre ellos
  • son aterradoras e inseguras
  • emocional y/o físicamente negligentes
  • hay manipulación
  • hay culpa y vergüenza
  • la familia niega tener problemas
  • tienen expectativas poco realistas del niño (es decir, perfeccionismo)
  • hay abandono emocional

Un niño necesita sentir conexión emocional y cuando se ofrece poca o ninguna atención, el niño sufre. 

Es posible que te hayas criado en un hogar donde te dieron de comer, te vistieron bien y cubrieron con todo lo necesario para sobrevivir físicamente. Sin embargo tus necesidades emocionales no se cubrieron.

Cómo influye el pasado en tu presente

Cuando los padres sufrieron traumas o negligencia emocional, crían a sus hijos pensando que asegurarles un techo y comida es todo lo que se necesita. 

La negligencia emocional hace que un niño no aprenda a amarse a sí mismo y esto es la causa principal de la baja autoestima en la adultez.

Los niños necesitan y merecen amor. Un niño necesita amor, pero también limites y normas. Lo ideal es que haya un equilibrio entre el amor y los límites para que un niño sienta que es amado y protegido.

Cuando crecemos con heridas emocionales, aprendemos desde muy pequeños que para sentirnos conectados con otras personas, tenemos que ignorarnos a nosotros mismos. 

Si tus necesidades no se cumplieron cuando eras niño, y fuiste ignorado, se te ha enseñado y condicionado a ignorar tus propias necesidades. 

Tu creencia principal es: «Si nadie está prestando atención a mis necesidades, entonces esas necesidades no son dignas de ser satisfechas, y no merezco que me valoren». 

Esto se convierte en una creencia central de tu vida que guía la forma en que te tratas a ti mismo y te relacionas con los demás. 

Esto sucede por muchas razones (ej. Me descuido a mí mismo porque mi madre me descuidó o mi padre era alcohólico, así que tengo que ignorarme a mí mismo para cuidar de él o protegerme de él). 

Estas creencias básicas se desarrollaron como un mecanismo de supervivencia, y aunque disfuncionales, estas creencias y comportamientos te sirvieron como mecanismo de defensa en tu infancia. 

Pero como adulto y sobre todo si pides ayuda, cuentas con otros recursos para protegerte: la integridad, el respeto hacía uno mismo, conectarte contigo mismo y construyendo una autoestima sana.

La importancia de sanar el pasado

Si nunca cuestionas tu realidad, te quedas con las mismas creencias limitantes sobre ti mismo que desarrollaste en tu infancia.

 Por ejemplo, «El amor duele y es peligroso».

Esto hace que evites todo lo que conlleva peligro y que no puedas experimentar lo que es el amor verdadero y una relación sana. La buena noticia es que esto puede cambiar.

Es posible cambiar tus creencias destructivas y sacar a la superficie tu sabiduría interior

Cuando crecemos en un hogar donde no somos priorizados, valorados, escuchados, ni validados, desarrollamos la creencia de que no somos importantes, que algo debe estar mal con nosotros. 

Cuando nuestros padres nos niegan el amor, la aceptación, la compasión, el perdón, la guía, la dignidad y el soporte que merecemos, aparece un vacío en nuestros corazones. 

Este vacío duele, nos hace sentirnos hambrientos y, como adultos, buscamos llenarlo. En ocasiones, el vacío emocional tiene mucho que ver con el sentimiento de soledad. Siempre buscamos fuera aquello que creemos que nos falta en nosotros. 

Si tus padres no podían amarte, es porque no podían amarse a sí mismos. Si tus padres te trataron con indiferencia, es porque estaban perdidos en su propio drama mental.

No sanar tus heridas genera:

  • El desarrollo de la creencia central de que no eres lo suficientemente bueno.
  • Falta de confianza en ti mismo
  • Relaciones románticas que recrean inconscientemente la dinámica que tuviste con un padre
  • Privarte de todo lo que te hace feliz
  • Ahuyentar a las personas emocionalmente disponibles
  • Conformarte con mucho menos de lo que mereces 
  • Autocrítica 
  • Altos niveles de culpa y vergüenza
  • Problemas para establecer límites y ser asertivo
  • No expresar tus sentimientos y necesidades

En resumen, la forma en que te ves a ti mismo y a los demás es errónea debido a tu pasado y no es culpa tuya. Ni siquiera es culpa de tus padres, ellos tuvieron sus propias circunstancias y actuaron en consecuencia.  

La forma en que te relacionas en el presente tiene mucho sentido porque es el resultado de tus experiencias vividas y de tus creencias aprendidas. 

Pero esto puede cambiar. Es importante reconocer que tienes el poder de cambiar las creencias fundamentales que están dirigiendo tu vida. No tienes que vivir en un estado de malestar y de baja autoestima. Puedes volver a aprender a relacionarte contigo mismo y con los demás. 

Para sanar tus heridas es imprescindible identificarlas y trabajarlas con un profesional. El dolor dejará de dolerte y la herida cicatrizará. Esto te permitirá abrir tu corazón, abrirte al mundo, confiar en el y entregarle todo su bello potencial.

Espero que te sea útil y que te ayude a mejorar tus relaciones.

Celina Tuturman

Coach de relaciones

WhatsApp: +34 644 274 239

info@celinatuturman.com

https://celinatuturman.com